Podríamos definir el certificado digital como un identificador único dentro de la red que permite a su poseedor ser identificado como tal dentro de la misma con el fin de realizar un conjunto de acciones determinadas (firmar un documento, entrar en lugares restringidos, identificarse ante una administración, etc.).
Los certificados digitales, por tanto, son una herramienta imprescindible para garantizar tanto la autenticidad del emisor, como la integridad de la información transmitida, por tanto, hay que certificar, tanto a las empresas, instituciones, administraciones como a los servidores de estas.
Uno de los aspectos más importantes dentro de este tipo de identidad digital es la entidad que emite este certificado, es decir, una vez que una empresa se identifica dentro de la red con un certificado digital, las otras partes tienen la seguridad de que esta empresa es realmente quien dice ser pues hay una tercera parte de confianza (la entidad emisora del certificado) que es quien da fe (da el certificado) de que es realmente quien dice ser.
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